Jornada sobre Economía Feminista: acción institucional y luchas sociales

El pasado 6 de abril tuvo lugar en el MACBA de Barcelona una jornada sobre economía feminista en la que se combinaron ponencias y mesas redondas que abordaron acción institucional y luchas sociales en materia de género. En las siguientes líneas, compartimos una crónica resumen de la ponencia inaugural de la mañana y de la mesa sobre economía de los cuidados de la tarde.

Tras la inauguración institucional, la ponencia inaugural sobre ‘Género y políticas de la crisis económica en Europa’ corrió a cargo de Johanna Kantola (Universidad de Helsinki). Kantola articuló su intervención alrededor de la presentación de su último libro,  titulado Gender and the economic crisis in Europe. Politics, institutions and intersectionality (ed. Palgrave, 2017), en coautoría con Emanuela Lombardo (Universidad Complutense de Madrid). El libro analiza, por una parte, las consecuencias que los cambios institucionales de toma de decisiones derivados de la crisis han tenido en términos de política de igualdad de género, tanto a nivel europeo como acotando a los estados miembro, así como recoge experiencias de lucha y resistencia contra las políticas conservadoras, racistas y neoliberales actualmente en auge en Europa. En particular el libro se plantea tres preguntas: 1) cómo han cambiado las instituciones y políticas de la UE durante la crisis, y con qué consecuencias para la igualdad y la política de género, 2) cómo las políticas, instituciones, regímenes y debates de género se europeízan en los estados miembro en tiempos de crisis, y 3) cuál es el rol de la interseccionalidad y el género en las luchas anti-austeridad de la sociedad civil.

Respecto a los cambios institucionales y políticos a nivel europeo, durante la ponencia se esbozaron algunas respuestas:

– Las políticas de austeridad tienen un claro impacto de género: afectan en particular a las mujeres y las minorías.

– Los documentos de gobernanza macroeconómica de la UE utilizan un lenguaje que muestra el incremento del control y las sanciones, su naturaleza no democrática (y en consecuencia la dificultad de intervención, por ejemplo incorporando conocimientos de género) y la restricción del rol de los gobiernos.

– No existen objetivos de igualdad de género, esto es, hay una falta generalizada de gender mainstreaming en las instituciones y políticas europeas.

– Existe una tendencia generalizada al estancamiento de las políticas de género: no se generan directivas ni se asigna presupuesto.

– Dentro de la Comisión Europea se han dado cambios en la toma de decisiones políticas sobre género: se asigna una nueva prioridad al modelo de derechos (a modo de ejemplo, si bien antes estaban asociadas a la DG de Empleo y derechos sociales, ahora la política de género se enmarca en la DG de Justicia). Probablemente en un contexto en el que se necesitan medidas proactivas, quizás en enfoque de derechos no sea suficiente.

– Las desigualdades existentes disparan la pregunta sobre ‘¿crisis para quién?’: desde la perspectiva interseccional se reivindica que en el contexto de crisis quizás estamos priorizando determinados colectivos e ignorando la situación de permanente precarización (crisis) en la que se encuentra colectivos vulnerables, en particular determinados perfiles de mujeres.

Respecto a la europeización de la igualdad de género, se compartieron algunas reflexiones:

– El impacto de la ley es diferente en cada estado miembro, por la naturaleza diferenciada de la UE. De este modo, existen tanto dinámicas de convergencia como de divergencia en términos de impacto de las políticas europeas en los estados miembro.

– Además, este impacto es dependiente de los regímenes de género nacionales. En este sentido, en el libro se discuten los casos de países particulares: España, Portugal, Reino Unido, Irlanda, Polonia y Finlandia. Los casos ilustran impactos diversos, como la crisis de la vivienda y de los servicios públicos y la desregulación del mercado laboral, así como tendencias regresivas en términos de interacción de las políticas europeas anti-crisis con otros proyectos políticos, en particular el conservadurismo, el neoliberalismo y el racismo.

– Existe una falta generalizada de debate democrático.

Respecto al género y las luchas interseccionales, éstas fueron algunas de las ideas compartidas:

– En esta relación existen tanto tensiones como oportunidades. Por una parte el feminismo corre el riesgo de legitimar la agenda neoliberal mediante las crecientes formas de “feminismo de gobernanza de la crisis”, centradas en el mercado. Por otra, la lucha interseccional puede reforzar los movimientos feministas.

– Existe una falta de expertise económica entre los actores feministas de algunos estados miembro y de la UE, de modo que existe un muro entre el lenguaje feminista y los discursos de la austeridad.

– Se está dando un debilitamiento del ‘triángulo de terciopelo’ a nivel europeo en términos de la alianza feminista estratégica entre académicas y políticas.

– Las luchas de las mujeres de las minorías se han hecho más difíciles e invisibles, por diversas razones: las discusiones sobre los efectos de la crisis priorizan las experiencias mayoritarias, estas luchas desafían el ‘excepcionalismo’ de la crisis (una posición social precaria es normal para las mujeres de las minorías) y hay un incremento del racismo manifiesto.

– Finalmente, en un contexto de populismos de izquierda y de derecha, hay que preguntarse cuál es el rol de la igualdad de género y la interseccionalidad.

La ponencia concluyó abordando el ejemplo de Finlandia, país duramente golpeado por la crisis y que ha sufrido en 2015 y 2016 la aplicación de medidas de austeridad ligadas a la privatización de servicios públicos como la sanidad. En este contexto, además, se está construyendo un ‘triángulo de hierro’ interrelacionando neoliberalismo, conservadurismo y nacionalismo, todos ellos proyectos políticos claramente antagónicos a las luchas feministas.

La última mesa de la jornada se centró en la economía de los cuidados y estuvo moderada por Sandra Ezquerra, directora de la Cátedra UNESCO Dones, Desenvolupament i Cultures de la Universidad de Vic-Universidad Central de Catalunya. Como ponentes, además de la propia Sandra Ezquerra, participaron Laura Pérez, concejal de Feminismos y LGTBI en el Ayuntamiento de Barcelona; Norma Falconi, activista y miembro de la Asociación Sindihogar/Sindillar; Javier Barbero, concejal de Salud, Seguridad y Emergencias en el Ayuntamiento de Madrid; y Ana Carolina Elías Espinosa, presidenta de la Asociación SEDOAC, Servicio Doméstico Activo.

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Antes de dar la palabra a sus compañeras de mesa, Sandra Ezquerra elaboró un breve marco introductorio sobre economía de los cuidados, centrado en tres ideas. En primer lugar remarcó que, a diferencia de las mesas anteriores, centradas en introducir la perspectiva de género en distintos ámbitos de la vida económica que ya se reconoce como economía, al hablar de economía de los cuidados el reto principal es el de convencer a la gente de que los cuidados también son economía. Partiendo de esta base diferencial, ante el sesgo mercantil de las miradas económicas tradicionales, desde la economía feminista se denuncia que la actividad económica se focalice en el trabajo productivo remunerado y mercantil, tradicionalmente considerado masculino. Así, en segundo lugar, la economía de los cuidados reivindica lo no remunerado, lo no mercantil, desde una mirada más amplia y profunda de la actividad económica. Finalmente, la economía feminista reivindica la vulnerabilidad y la interdependencia, no como situaciones a evitar, sino como inherentes a la vida humana, remarcando la centralidad de los cuidados para la reproducción social y, por ende, económica.

Ezquerra destacó dos premisas de partida de la economía feminista crítica. La primera, que la relación entre esfera productiva y reproductiva es dinámica y dialéctica, y ello tiene dos consecuencias políticas. Por una parte, que deben abordarse conjunta y coherentemente. Por otra, que esta interrelación no es atemporal ni universal, sino históricamente específica, y en consecuencia no es inevitable. En este sentido de la no-inevitabilidad Ezquerra apuntó que a pesar de lo reaccionario de la crisis (en relación al escenario descrito en la ponencia inaugural) hay espacio y capacidad para propuestas que vayan en dirección contraria, aplicando esta doble mirada productiva y reproductiva. Efectivamente, y como segunda premisa, el trabajo de diagnóstico y análisis que viene haciendo la economía feminista, enriquecido desde otras disciplinas, se ha profundizado con la crisis, con nuevos datos y teorías. Sin embargo, ahora toca pasar del análisis a la propuesta y elaborar de forma colectiva desde la economía de los cuidados una agenda política que permita actuar en clave propositiva y de transformación de la organización social del cuidado, centrada en la visibilización de la economía invisible, la denuncia de las múltiples desigualdades que atraviesan la organización de los cuidados, la reivindicación de la corresponsabilidad de los hombres y la sociedad en general, y la construcción de alianzas asociadas a distintos niveles competenciales.

La construcción de esta agenda política de transformación social de los cuidados articuló a continuación las distintas intervenciones, desde diferentes puntos de vista y lugares, esto es, desde la calle y los movimientos sociales y las entidades (Norma Falconi, Ana Carolina Elías Espinoza) y desde las instituciones (Javier Barbero y Laura Pérez). Esta diversidad de perspectivas y espacios de acción e intervención plantea retos y dificultades, pero también tiene mucho potencial.

El primer turno de palabra fue para Laura Pérez, que habló del proceso de reflexión y debate en el que está inmerso el Ayuntamiento de Barcelona alrededor de la economía de los cuidados, en el contexto de la dificultad existente dentro del consistorio para apropiarse de los cuidados a la interna del ámbito económico. Como reto de la mesa, rescató el de una nueva organización social de los cuidados desde un enfoque transformador, esto es, de manera equitativa y basándose en valores y derechos democráticos (tanto de las personas cuidadas como de las proveedoras de cuidados). Desde este marco, Pérez señaló los dos objetivos principales que el equipo de gobierno municipal tienen en materia de cuidados. El primero es reconocer el cuidado como actividad central de la vida socioeconómica de la ciudad. El segundo, promover la corresponsabilidad de todos los actores sociales con un papel a la hora de garantizar un cuidado digno y de calidad. Ello se tiene que hacer desde otra mirada, transversal, que cruce todas las medidas de gobierno en la dirección de reducir las desigualdades sociales y de género que caracterizan la provisión y percepción de cuidados.  A nivel municipal, estos objetivos se concretan en varias medidas. Por una parte, en la visibilización de los cuidados: de su naturaleza, dimensión y papel. Para ello Pérez anunció una serie de acciones a iniciar en mayo de 2017 encaradas a iniciar este debate social. Entre estas acciones, campañas de comunicación, de trabajo con las escuelas y de elaboración de indicadores y encuestas para contabilizar los cuidados. Por otra parte, medidas encaminadas a reconocer el cuidado, a darle valor y acompañar a aquellas personas, mayoritariamente mujeres, que lo están proveyendo, desde una perspectiva de corresponsabilidad pública para mejorar los servicios y crear otros nuevos. En este segundo bloque de medidas, señaló la importancia de abordar los convenios, de modificar la legislación, la Ley de Extranjería, el régimen de las internas, etc. Una serie de medidas normativas que, en todo caso, van más allá del reconocimiento para poder concretar acciones. Asimismo, enfatizó la necesidad de lanzar mensajes a la empresa privada y señaló la importancia de la dimensión comunitaria y la de tener una presencia pública en las esferas de cuidados más allá de la pequeña infancia con, por ejemplo, programas de acompañamiento a las personas mayores. Finalmente, anunció la publicación en mayo de 2017 de un diagnóstico de la situación de los cuidados en Barcelona, elaborado con el fin de dar centralidad a su dimensión económica.

A continuación, Norma Falconi centró su presentación en tres partes: el proceso de formación del sindicato de trabajadoras del hogar y del cuidado y su funcionamiento, las reivindicaciones del sindicato y sus propuestas a las organizaciones, y el vídeo de una performance para hacer sentir la presencia de sus compañeras ausentes ese día. Sindillar se crea en 2011 con el objetivo desde el principio de ser un sindicato (y no una asociación) para interlocutar directamente con la administración, puesto que es la propia política del Estado la que induce a la economía sumergida y empuja a las mujeres migrantes a ocupar el trabajo del hogar como único nicho posible de actividad. La normativa que rige a las trabajadoras del hogar y del cuidado no las alimenta en derechos, sino que se los quita de forma extrema, y las deja en indefensión absoluta. En su crónica del proceso de formación del sindicato Falconi explicó que no querían interlocutar únicamente con la administración, sino también con ellas mismas en el seno del propio colectivo. Desde esta premisa celebraron en 2016 las jornadas Migróctonas con el objetivo de dialogar trabajadoras migrantes y autóctonas. En términos organizativos, el arte y la formación ocupacional son algunas de sus estrategias para visibilizar a mujeres desprovistas de derechos, dentro de un proyecto de autogestión, puesto que no reciben apoyo de la administración, con varias líneas de trabajo (cátering, téxtil y peluquería). Además, el sindicato realiza asesorías jurídicas y tiene una caja de resistencia para aquellas integrantes del sindicato que se encuentran en dificultades económicas. En referencia a sus reivindicaciones, Falconi abogó por la abolición de la expresión ‘servicio doméstico’ porque en conlleva una idea de servidumbre y reivindicó hablar, alternativamente, de trabajadoras del hogar. También remarcó la necesidad de traer al debate sobre los cuidados la Ley de Extranjería (LEx), puesto que el colectivo de trabajadoras del hogar está integrado en su gran mayoría por mujeres inmigrantes y atravesadas por esta normativa. La LEx obliga a las personas sujetas a la misma a tener un contrato de un año y 40 horas semanales para poder obtener el permiso de residencia, y el requerimiento de mantener ese contrato y una cotización permanente para renovar ese permiso. Algo que es muy difícil y en consecuencia las invisibiliza y margina. En cuanto al marco legislativo, además de la LEx, reivindican cambiar la normativa específica que regula su sector de actividad, actualmente no incluida en el régimen general de la seguridad social. La reforma de la normativa en 2012 no fue suficiente puesto que, entre otras carencias, no se prevé un salario mínimo ni un régimen de inspecciones (se da la paradoja de que la Constitución Española contempla el hogar, su lugar de trabajo, como un espacio privado). Para visibilizar esta situación y articular sus reivindicaciones, ocho organizaciones de mujeres trabajadoras del hogar han elaborado el documento “Reivindicaciones y propuestas de la red de trabajadoras del hogar y del cuidado”. La reivindicación fundamental es la eliminación del régimen especial de la seguridad social para las trabajadoras del hogar y su inclusión en el sistema general como las demás personas trabajadoras, porque de otra forma están excluidas de derechos como el de desempleo, el de maternidad, el de una jubilación digna o el de ser atendida por la sanidad desde el primer día de enfermedad. También reclaman que sea eliminado el desestimiento voluntario por parte de la persona empleadora, de facto un despido libre. Asimismo, reclaman al Ayuntamiento de Barcelona la puesta en marcha de una campaña de concienciación y sensibilización a la sociedad sobre la importancia y el valor de su trabajo, y a las administraciones en general que no pueden escudarse en que la LEx no es de su competencia y que hagan uso de mociones y otras medidas de presión. Para concluir esta intervención se reprodujo el vídeo de una performance de calle realizada por Sindillar en el Centre d’Arts Santa Mònica, en el contexto de las Jornadas Migróctonas 2016, donde denunciaron su situación de invisibilidad y precariedad, buscando compartir sus experiencias como mujeres inmigrantes y trabajadoras del hogar.

Javier Barbero empezó su turno de palabra remarcando la importancia de recuperar la dimensión política del cuidado. Explicó que en octubre de 2015 plantearon con Ahora Madrid el modelo de ciudad, y que un modelo no es solamente la planificación urbana, sino también cómo nos queremos relacionar y las dinámicas de vínculo entre las personas que la habitan en tanto que vulnerables, dependientes, receptoras y proveedoras de cuidados. Desde este enfoque el proyecto ‘Madrid, ciudad de los cuidados’ persigue resituar la dinámica de cuidados más allá del hogar y de las instituciones y recuperar la dimensión comunitaria. El proyecto busca crear comunidades de personas empoderadas y corresponsabilizadas con lo que le pasa a la gente de su distrito, de su barrio, de su comunidad más inmediata. El gran reto de este enfoque es cómo pasar de lo micro a lo macro, cómo llegar a una ciudad que trabaje estas cuestiones. Asimismo, un proyecto que aborde la reorganización de los cuidados debe poner sobre la mesa la dimensión de conflicto que está presente también y de manera importante en esta actividad. No puede haber cuidados si no hay derechos, tanto de las personas que cuidan como de las que son cuidadas. No puede haber una ciudad de los cuidados si no se garantizan los derechos humanos, y hay unos mínimos exigibles, como no permitir que haya ningún desahucio sin salida habitacional, o no permitir exclusiones del sistema sanitario. Concretamente, las cuatro claves del proyecto ‘Madrid, ciudad de los cuidados’ son la transversalidad, la hibridación, la personalización y la comunitariedad. La transversalidad supone asumir que todas tenemos responsabilidad en los cuidados, por lo que el proyecto apela a distintas concejalías. La hibridación implica que las instituciones públicas tienen la obligación de escuchar y actuar conjuntamente con la sociedad civil y con sus colectivos, por ejemplo con Yo Sí Sanidad Universal o con la PAH. Personalización significa que los cuidados no se han de quedar solo en el mundo de las ideas, sino tener concreciones prácticas para las personas. Por ejemplo, desarrollando programas que aborden la soledad no deseada. La cuarta clave, la comunitariedad, tiene como objetivo escapar del esquema mercantil  y generar comunidades de cuidados. Algunas de las medidas que está probando el Ayuntamiento de Madrid bajo estas cuatro claves son: 1) Cuidado en el espacio público, abriendo las puertas de las escuelas, con espacios pedagógicos alrededor de parques, calles y entorno; 2) Cuidado como fuente de empleo, abordándolo en base a la movilidad, alimentación, reciclaje y energía, siempre desde la dinámica de los cuidados; 3) Malestares y bienestares de la vida cotidiana, acompañando momentos y transiciones vitales críticas; y 4) Administrar con cuidado, basándose en la idea de que la institución (el Ayuntamiento) tiene que ser ejemplar y para ello impulsar un proceso de formación e identificación de distintos indicadores que nos permitan hablar de una institución que cuida en el día a día.

Ana Carolina Elías Espinoza cerró las intervenciones de la mesa en representación de SEDOAC (Asociación de empleadas del hogar Servicio Doméstico Activo), resumiendo en la palabra discriminación la situación del sector. Una discriminación que se despliega en varias dimensiones. En primer lugar, discriminación institucional, porque son el único sector que no tiene convenio colectivo, que tiene el despido más barato, que no está sujeto a inspecciones de trabajo efectivas y que no cuenta con una normativa de protección de riesgos laborales. En segundo lugar, discriminación social de la profesión, vinculado en el imaginario colectivo al servilismo, a la servidumbre, a hacer tareas desagradables, pero que sin embargo son muy importantes. Finalmente, discriminación de origen, dado que la mayoría de trabajadoras del sector son extranjeras. Así, el sector suma múltiples discriminaciones que precisamente explican por qué al Estado no le importa. Es en este contexto que se crea SEDOAC. Además de para luchar contra esta discriminación, la asociación nace como y ejerce de red de apoyo, sobre todo de mujeres migrantes. Trabajan principalmente en 4 áreas: empoderamiento de las mujeres (formación en derechos y contra el estigma de la vulnerabilidad); visibilización de los cuidados y su valor (gracias a las trabajadoras del hogar se ha retrasado en al menos 5 años la crisis de los cuidados en el Estado español); incidencia política; y trabajo en red con otras mujeres trabajadoras del hogar, así como con otras asociaciones, instituciones y organismos públicos y feminismos. En relación con esta última área Elías hizo alusión al encuentro entre el feminismo latinoamericano y el feminismo blanco, y de cómo se han empezado a construir espacios comunes. Dentro de estos espacios destacó el Primer Congreso de Empleo del Hogar y de los Cuidados en Madrid, organizado en coordinación con el Ayuntamiento de Madrid y la Plataforma Grupo Turín. Como conclusiones del congreso destacan: 1) la visibilización del empleo del hogar y de su importancia; 2) la ratificación del convenio 189 de la OIT como instrumento para dar paso a la equiparación de derechos; 3) la promoción del cooperativismo como forma de acceder a estas formas de derechos; 4) la necesidad de subvenciones y de apoyo a las asociaciones, destacando que desde 2008 nunca han podido tener una financiación propia para garantizar su viabilidad y solamente han logrado apoyos a través de otras asociaciones; y 5) la coordinación y colaboración entre todas las partes implicadas, fundamentalmente las personas empleadoras, y también sindicatos, OIT, ONG’s, etc. Para concluir su intervención, Elías trasladó en nombre de SEDOAC una serie de demandas muy concretas al Ayuntamiento de Barcelona: 1) una moción para instar al Estado español a ratificar el convenio 189 de la OIT, 2) la exigencia de asignación de subvenciones para el funcionamiento de las asociaciones de empleadas del hogar, 3) la fijación del 16 de junio como Día de las Trabajadoras del hogar en Barcelona, y 4) una campaña de sensibilización sobre el valor del empleo del hogar dirigido a toda  la sociedad.

Aquí podéis acceder a diversos contenidos audiovisuales de la jornada.

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